Salida 21/12/25
Con la sequía de este año, sobre todo a nivel nieve, la mayoría de los nacimientos se adelantaron prácticamente un mes. Hoy fui a recorrer el bosque con el objetivo de revisar un par de nidos de Carpintero Gigante (Campephilus magellanicus) que vienen atrasados con respecto a sus vecinos (que ya volaron…)
La primer parada fue cortita, el bosque aún estaba bastante mojado por la lluvia de ayer. Cuando llegué estaba la mamá. Alimentó 2 veces en ese ratito, del padre ni noticias (ojo, no es un comportamiento inusual, ya que se turnan bastante). El pichón o pichona aún no se asoma, por lo cual no tengo forma de saber el sexo. Sin embargo dependiendo de la manera en la cuál los padres alimentan, se puede determinar el tamaño del hijo. En este caso, la madre metía la cabeza completa en el nido.
Hay varios estadíos: alimentan y se quedan, alimentan de cuerpo completo y se van, alimentan con medio cuerpo, alimentan metiendo solo la cabeza y finalmente alimentan al pichón que ya se asoma.


No muy lejos de allí vi un Carancho, aunque la familia no lo tomó como una amenaza…
Listo el objetivo, me fui al siguiente territorio.
A diferencia de otros días, donde el calor hacía que me cueste la subida, hoy con el frío pasó todo lo contrario, así que llegué prácticamente sin inconvenientes.
Apenas ingresé en el territorio, escuché a un individuo vocalizar. Ese tipo de vocalizaciones suelen indicar presencia de rapaces… y así fue. Otra vez un Carancho era el protagonista. Una vez que el Carpintero logró que se vaya, siguió su rutina.
Consiguió una gran larva, la acomodó en su pico y voló en dirección al nido.
Allá fui a acomodarme.



Luego de este vuelo, comencé a escucharlo vocalizar muy fuerte, incluso era un sonido casi lastimero, como de tristeza, pero no… se puso agresivo, y de repente se reveló el motivo: un Matamico Blanco (Phalcoboenus albogularis). No llegué a fotografiarlo y por suerte para los carpinteros se fue bastante rápido. Es la primera vez que lo veo en este bosque.
El padre siguió alimentando, no solo con larvas, sino con otros artrópodos, aunque solo se ven unas patas sobre salir del pico, negándome la posibilidad de identificar especies.
Fueron unas cuantas hasta que se acercó la madre. Pero cuando llegó comenzó a vocalizar muy fuerte. Primero pensé: quizás es primeriza y me tiene desconfianza. Gritaba mucho, y empezó a alejarse. Llegó el macho, vocalizó un par de veces y luego hizo silencio. Bueno digo, ya se va a animar la hembra, pero…
Apareció el terror de los bosques: Un Aguilucho Andino (Buteo albigula) intentó cazar al macho. Ahí comenzó un gran despliegue, al que se sumó la hembra, para ahuyentar al depredador.
Mucha vocalización, mucho picoteo de árboles (con lanzamiento de corteza al suelo) y varios vuelos, aunque medidos para no exponerse. Luego de varios minutos, lograron echarlo y volvió la paz al sector del nido. Ambos aprovecharon para pasar un rato acicalándose, calculo que para quitarse un poco el estrés de la situación.


Luego del momento de paz, continuaron alimentando. Fue ella la que vino un par de veces e incluso se quedó un ratito adentro del nido.


Luego de esta doble alimentación, ambos padres se fueron lejos, y yo, con hambre (no había llevado para almorzar) y frío (aunque si había previsto el abrigo), decidí irme. Fueron unas cuantas horas entretenido, con un libro en los ratos dónde ambos padres buscaban comida lejos del nido.
Llegará el momento en el cuál habrá que ver si todos los pichones que nacieron este año, logran sobrevivir… continuará…

Muy bueno el trabajo que haces con la fotografía
La maravilla de conocer el comportamiento de los carpinteros, excelentes fotos y videos! me encanta la última foto con la hembra que se va y el macho en el nido.