Salida 25/04/26
Hacía una semana que tenía reservado este día para visitar a mi amigo Nico en la estancia «El Desafío«. La idea era empezar bien temprano para ver a los Cóndores, así que a pesar de llegar roto por la semana laboral, me pude levantar bastante temprano el sábado.
7.30hs estaba allá porque queríamos ver el amanecer desde arriba.
Antes incluso de que se asomen las primeras luces, ya vimos unos cuantos cóndores irse de los dormideros, alrededor de las 8.10am.


Decidimos ir a tomar mate al lado de los dormideros, mientras ellos se desperezaban, nosotros… también.


Vimos muchísimas Camineras Coloradas, el Gaucho Serrano siempre presente, y hasta nos visitó un Coludito Cola Negra.


Y no nos olvidemos del Águila Mora juvenil, que se pasa el día gritando para que los padres la atiendan… (cosa que no sucede)

Para las 11 de la mañana TODOS los cóndores se habían ido, entonces decidimos ir a explorar otros sitios… aunque como suele suceder, cuando te estás yendo alguno más aparece. En este caso una pareja que se perseguía por todo el cielo. Y si crees que porque son el ave voladora continental más grande del mundo son torpes… mira la posición que adoptan en los giros y contorsiones que realizan.

De acá nos fuimos a visitar la pampa, Nico había visto un Lechuzón de Campo, pero a pesar de revisar bastante no lo vimos, es prácticamente seguro que haya migrado.

Próxima parada, el bosque de Lengas… pero con el hambre que había, hubo que hacer una parada obligatoria para almorzar.
El objetivo ahora era múltiple: ver si teníamos la suerte de cruzar algunos de los pumas que son avistados cada tanto y de yapa explorar esa parte del bosque a la que nunca vamos.
El Puma no apareció, y en el bosque no vimos ningún animal.
Si nos cruzamos con este Comesebo Patagónico… y Nico encontró 3 astas de ciervo.

Mientras caminábamos, veíamos avanzar una tormenta en nuestra dirección. Eso suele ser indicativo de que los cóndores podrían llegar a volver…
Alrededor de las 16hs volvimos a los roqueríos a ver si había llegado algún cóndor… y nos encontramos con que los dormideros estaban llenos, un montón habían llegado mientras nosotros no estábamos, asi que nos sentamos a ver si alguno quería volar para apreciarlos.
Y la magia empezó a suceder…
Pese al fuerte viento, un montón salieron a volar. Y se sumó una nevisca.
Y que hace un cóndor frente a estas condiciones climáticas: juega.



Y entre tanta alegría y emoción Nico dijo: agarrate porque esto recién empieza…

Y lo que vino a continuación es MUY difícil de describir: de repente salía el sol, de repente se nublaba, de repente neviscaba, y de repente caían unos copos de nieve gigantes, pero siempre ellos volaban y nos regalaban unas escenas imponentes.
Llegamos a contar más de 20 volando al mismo tiempo, algo imposible de plasmar en una foto o un video.











Una verdadera LOCURA, preguntándonos que puede superar algo así, y sabiendo que, aunque desconozcamos la respuesta, siempre hay algo distinto que nos vuelve a sorprender.
