Salida 29/05/26

Luego de asistir a la materia «Prácticas Profesionalizantes 2», y sabiendo que tenía un rato de la tarde libre, decidí irme a la montaña a ver que podía encontrar.
Increíblemente, durante todo el trayecto de bosque, no vi ni escuché nada, lo cual fue algo frustrante. Pero todo sucede por algo…
Al llegar al primer mirador, y con un recambio de aire importante, decidí quitarme la mochila. Un poco más allá veía gente, pero mi objetivo estaba para el otro lado.
Sin embargo, al girar, vi en un paredón a un Cóndor (macho adulto), muy cerquita. No podía creerlo. La verdad es que llegaba cansado (había estado enfermo la última semana), y no tenía demasiadas ganas de caminar.

Cóndor Andino, macho adulto, muy cerquita y tranquilo.

Me acerqué despacito, y como suele ser costumbre en mí, le hablé: me presenté, le conté que era amigo, que iba a respetarlo y que no le iba a hacer nada.
Él miraba, y me regaló un «abrazo».

Alas abiertas al Sol

A pesar de que yo no me movía del lugar, a veces tenía reacciones como de susto… raro porque no había otros volando cerca y el resto de la gente estaba a cientos de metros de distancia.

Un rato y decidió irse. Así que yo continué mi recorrido hacia arriba. Obligándome un poco pese al pésimo estado físico.
Hice otros videos en vuelo, pero después me di cuenta en casa de que ninguno había salido como yo realmente había querido (a excepción de 1 o 2).

Ojo, que aprendí hace rato que la foto / video es un extra a disfrutar las salidas, así que pese a eso volví muy contento a casa.

Bajando hacia el bosque, ya sin sol y con todo oscuro, escuché un doble golpe. Sin pensarlo giré en dirección al sonido y me propuse encontrar al Carpintero. Me tomó un par de minutos, y pese a la distancia y sobre todo a la oscuridad, pude hacerle un pequeño video, arrancando un pedazo de corteza.

Luego de eso si, a casa a descansar y prepararme para el próximo día.

Deja un comentario

error: @ Facundo Vital